5º Misterio Gozoso

EL NIÑO JESÚS PERDIDO Y
HALLADO EN EL TEMPLO

 



Rezo
del Misterio



Padre Nuestro


Avemaría

Avemaría

Avemaría

Avemaría

Avemaría

Avemaría

Avemaría

Avemaría

Avemaría

Avemaría
 

Gloria


"María,
Madre de Gracia,
Madre de Misericordia, defiéndenos del enemigo y
ampáranos ahora y
en la hora de la muerte"




 

 

El Niño Perdido y Hallado en el Templo


Lectura bíblica.

         Cuando Jesús cumplió doce años, subieron sus padres con él a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Cuando terminó, se volvieron; pero el Niño Jesús se quedó en Jerusalén. A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros. (Lc.2, 41-52)

 
 

Meditación.

         Jesús ante todo, es el Hijo del Padre, Dios como el Padre. Es la Sabiduría eterna del Padre, su Inteligencia, su Verbo. Es el Maestro. Su personalidad divina y su misión están por encima de todo condicionamiento humano y afectivo. Por eso, se queda en el templo enseñando e interpretando las Sagradas Escrituras a los doctores del templo que, asombrados, le escuchan y le hacen preguntas. Todos “quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba”.

         María y José buscan al Niño ansiosamente y lo encuentran en el Templo. Su madre le hace un tierno reproche. Jesús no duda en responder: ¿Por qué me buscábais?¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre? O sea, tengo una misión superior a realizar que nada ni nadie puede condicionar: transmitir el conocimiento, la vida y las cosas de mi Padre.

         María escucha asombrada al Hijo y va guardando sus palabras en el corazón. Ella será la primera beneficiada de las enseñanzas del Hijo en tal manera que la Madre se convierte en hija del Hijo en el orden de la Verdad y la gracia. ¿Cómo escucharía la Madre al Hijo? ¿Cómo lo escuchamos nosotros?


 



Las Oraciones del Rosario


 

 * PADRE NUESTRO:
Rogamos a Dios.


Padre Nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre,
venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
 

* AVE MARÍA:

Repetimos la Salutación del Ángel y Santa Isabel a la Virgen María.

 

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo;
bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
 

* GLORIA:

Alabamos a la Santísima Trinidad.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora, y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.