3er Misterio Luminoso

EL SEÑOR ANUNCIA EL REINO
INVITANDO A LA CONVERSIÓN



Rezo del Misterio



Padre Nuestro


Avemaría

Avemaría

Avemaría

Avemaría

Avemaría

Avemaría

Avemaría

Avemaría

Avemaría

Avemaría
 

Gloria


"María,
Madre de Gracia,
Madre de Misericordia, defiéndenos del enemigo y
ampáranos ahora y
en la hora de la muerte"



 

 



Anuncio del Reino

  Lectura bíblica.

         Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios; convertios y creed en el Evangelio. ( Cf. Mc. 1, 14-15)

 
 

Meditación.

         Jesús comienza la proclamación del Evangelio de Dios: Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios. Esto es, se ha completado la Ley y los Profetas. La misión de Juan el Bautista cierra el Antiguo Testamento. Comienza el Nuevo Testamento. Es el tiempo de la salvación en la sangre redentora de Cristo.

         Convertios y creed en el Evangelio. La conversión es necesaria para recibir el don de la fe en la Persona divina de Jesucristo, en el Evangelio que predica y en la Iglesia que lo recibe.

Nosotros seguimos necesitando de la conversión para recibir el don de una fe más intensa en Jesucristo y de una entrega creciente a las exigencias del Evangelio. Hemos de vivir en tensión de conversión.

         La conversión supone un movimiento bipolar. Primero, propósito decidido de alejamiento del mal, del pecado y de sus circunstancias. Segundo, orientación decidida hacia Dios. Entonces, estamos en condiciones de acoger a Cristo y a su Evangelio  en la Iglesia.

         Madre de Dios y Madre nuestra, Señora del Rosario. Necesitamos convertirnos para vivir según el Evangelio como hijos fieles de la Iglesia. Confiamos en tu presencia maternal y medianera para obtener las gracias que necesitamos.

 



Las Oraciones del Rosario


 

 * PADRE NUESTRO:
Rogamos a Dios.


Padre Nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre,
venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
 

* AVE MARÍA:

Repetimos la Salutación del Ángel y Santa Isabel a la Virgen María.

 

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo;
bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
 

* GLORIA:

Alabamos a la Santísima Trinidad.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora, y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.