Domingo 27º del Tiempo Ordinario

- CICLO C -

Autor: Fr. Carlos Lledó López O.P.

 

 

     MEDITACIONES PARA EL AÑO LITÚRGICO

Guía didáctica apropiada para
Sacerdotes, Religiosos y Catequistas.
 


 

 DOMINGO VIGÉSIMO SÉPTIMO – CICLO C
                   
 

Estamos en la Escuela de María. Ella nos va mostrando la vida de Cristo en los misterios del Rosario que aumentan nuestra fe en Cristo Redentor, nuestra esperanza en el cumplimiento de sus promesas y nuestro amor como entrega a su servicio.

 

PRIMERA LECTURA. Profeta Habacuc 1, 2-3. 2-4.

Invitación a vivir de la fe.

El Profeta Habacuc contempla desolado la situación en la cual se encuentra inmerso su pueblo: violencias, desgracias, catástrofes, guerras… parece que no hay solución humana.

El Profeta se queja al Señor: ¿Hasta cuándo clamaré, Señor, sin que me escuches? ¿Sin que me salves? El Señor responde: Escribe la visión, grábala en tablillas. El Señor no quiere confiar su respuesta a la memoria del Profeta. Quiere que conste por escrito. Dice el Señor: Dios tiene su momento que está a punto de llegar y no fallará. Espera porque ha de llegar sin retraso. No triunfará la injusticia. Triunfará el bien sobre el mal. El justo se salvará porque vive de su fe.
 

Situación actual.

La situación actual de la sociedad es desconcertante. Domina el olvido de Dios y, por lo tanto, las injusticias, las guerras, el terrorismo, el desorden moral… ¿Hasta cuándo, Señor, seguirá dominando el mal?

Vivamos de la fe. Cristo ha muerto en la Cruz para vencer al mal. El tiene su momento para que se aplique el triunfo del bien, y el mal sea derrotado para siempre. Perseveremos en la fe, a pesar de las dificultades que nos rodean, en la seguridad del triunfo definitivo de Cristo.
 


 

Invocación mariana.

Santa María, Madre de la fe: Tú perseveraste en la fidelidad a Cristo desde la pobreza de Nazaret hasta humillación de la Cruz, participando del gozo de la Resurrección. Enséñanos a permanecer fieles a tu Hijo, en la Iglesia, a pesar de las dificultades, persecuciones y amenazas de muerte hasta participar del gozo de la Resurrección.

 

SEGUNDA LECTURA. Segunda Timoteo, 1, 6-8. 13-14.

Recomendaciones de San Pablo a Timoteo.

San Pablo está en la cárcel. Su martirio está cercano. Teme que vacile la fe de su discípulo Timoteo. Por eso, le escribe: Aviva el fuego de la gracia de Dios que recibiste cuando te impuse las manos. Le pide que sea valiente dando la cara por nuestro Señor y por mí, su prisionero. Que no tenga miedo, que trabaje por la causa del Evangelio con todas sus fuerzas. En resumidas cuentas: Vive con fe y amor cristiano. Cuentas con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros.
 

Recomendaciones de San Pablo a nosotros.

Las recomendaciones de San Pablo son extensivas a nosotros. Avivemos el fuego de la fe con la fidelidad a la gracia recibida en el Bautismo. Seamos valientes con la fuerza que nos da la Confirmación para confesar nuestra. Fortalezcamos la voluntad con el Sacramento de la Reconciliación. Calmemos el hambre y la sed de Cristo con la Eucaristía. Cultivemos la amistad con Cristo en la oración, especialmente con el Rosario. Entonces estaremos en condiciones de dar cuenta de nuestra fe.
 


 

Invocación mariana.

Santa María: Eres modelo de fe y valentía por tu plena adhesión y entrega al plan de Dios para ser Madre y Corredentora. Ganas el combate de la fe abrazada al árbol de la Cruz. Enséñanos cómo entregarnos totalmente a Cristo en la Iglesia y cómo ganar contigo el combate de la fe.

 

TERCERA LECTURA. San Lucas 17, 5-10.

Señor, auméntanos la fe.

Los Apóstoles dijeron al Señor: Auméntanos la fe. Nosotros creemos, pero necesitamos aumentar nuestra fe. Por eso, decimos también: Señor, aumenta nuestra fe: que pensemos y actuemos con criterios de fe, que seamos valientes para confesarla ante el mundo.


Damos gracias por el don de la fe.

La fe es un don sobrenatural, gratuito. Dios nos lo ha dado sin mérito alguno por nuestra parte. Por eso, damos gracias a Dios por la fe que tenemos y le pedimos, perseverar y morir en ella.
 

Contenidos de la fe.

Los contenidos de la fe los tenemos en el Catecismo de la Iglesia Católica y en el Compendio del Catecismo. Lo que tenemos que creer: el Credo. Lo que tenemos que celebrar: los Sacramentos. Lo que tenemos que vivir: los Mandamientos. Los bienes que hemos de esperar o pedir: la Oración.
 

La fe engendra certeza para recorrer el camino de la salvación. Hemos de tutelarla con la oración, la formación o estudio y la vigilancia. Hemos de transmitirla con el testimonio de vida y la enseñanza del catecismo, especialmente a los hijos.
 

Invocación mariana.

Santa María: Tú recibiste el don de una fe excepcional para ser Madre de Dios y da gracias al Padre con el Magnificat. Enséñanos a dar gracias por el don de la fe que hemos recibido y a expresarlo valientemente, sin complejos, en nuestra vida.

        



 
 


      Elaborado por Fr. Carlos Lledó López, O.P.