CUARESMA - Tercer Domingo

- CICLO C -

Autor: Fr. Carlos Lledó López O.P.


 

     MEDITACIONES PARA EL AÑO LITÚRGICO

Guía didáctica apropiada para
Sacerdotes, Religiosos y Catequistas.
 



 

TERCER DOMINGO – CICLO C

                

Con María, meditando los misterios del Rosario, se acrecienta el conocimiento y amor a Jesucristo. Jesucristo es nuestro Redentor según el plan del Padre por obra del Espíritu Santo.

 

PRIMERA LECTURA. Éxodo 3, 1-8a. 13-15.

Fe en Dios.

Moisés contempló la zarza (que) ardía sin consumirse y oyó la voz de Dios que le decía: Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob.

Es el Dios Creador que ha hecho todas las cosas en el cielo y en la tierra. El principio y el fin. Dios es El que es. Es el Dios Providente que conserva todas las cosas, las dirige y gobierna. Es el dueño de la historia de los pueblos y de las personas.

Dios nos revela su nombre: Soy el que soy... Este es mi nombre para siempre; así me llamaréis de generación en generación.

La Cuaresma es tiempo propicio para dedicarnos a la adoración del misterio de Dios y respetar su obra. Por eso, hacemos oración diciendo: Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra...
 


 

Fe en el plan de Dios.

Creo en Dios que sale al encuentro de su pueblo, en el Antiguo Testamento, para liberarlo de la esclavitud y conducirlo a una tierra, fértil y espaciosa, tierra que mana leche y miel.

Creo en Dios que, en Jesucristo, saldrá al encuentro de su pueblo, de nosotros, para librarnos de la esclavitud del pecado y conducirnos al Cielo, nuestra Patria definitiva.

La Cuaresma nos invita a abrirnos al plan salvífico de Dios, esto es, a Jesucristo Redentor, a su gracia, a dejarnos conducir a la salvación, a ponernos en camino de salvación.
 

Invocación mariana.

Santa María: Tú eres modelo de los creyentes por tu adoración del misterio de Dios y por la aceptación de su plan de salvación. Enséñanos cómo convertir nuestra vida en adoración del misterio de Dios y aceptar su plan sobre nosotros.

 

SEGUNDA LECTURA. Primera Corintios 10, 1-6. 10-12.

Fe en Jesucristo.

Creo en Jesucristo. Es la roca de donde brota el agua del bautismo que nos salva. Es la nube luminosa que marca el camino seguro de la salvación. Es el maná nuevo, la Eucaristía, alimento y bebida para el camino.
 

Nuestra cuaresma.

Por eso, nuestra cuaresma conlleva un acercamiento a Jesucristo: a dejar el pecado, acudiendo al sacramento de la Reconciliación; a centrarnos en la Eucaristía, Sacrificio, Comunión, Tabernáculo; a intensificar la oración, a practicar la virtud sobrenatural…
 

Invocación mariana.

Santa María, Madre de nuestra fe por tu entrega al plan de Dios en Jesucristo. Enséñanos a adherirnos a Cristo y a vivir el Evangelio con todas sus consecuencias.

 

TERCERA LECTURA. San Lucas 13, 1-9.

Fuerte llamada a la conversión.

La palabra de Jesús es una fuerte llamada a la conversión: a dejar el pecado personal y colectivo para evitar el castigo, el riesgo de condenación. Acudamos al Sacramento de la Reconciliación.
 

Hemos de esforzarnos en producir frutos de gracia y salvación. Como el árbol plantado que para producir frutos ha de ser cuidado: necesita agua, abono, aire, poda... así hemos de cuidar nosotros la vida sobrenatural del alma.
 

Tomar en serio la vida cristiana.

Tomemos en serio el cultivo de la vida de la gracia. Los sacramentos, centrados en la Eucaristía, que causan la vida sobrenatural y la fortalecen. La oración que nos da la experiencia del amor que Dios nos tiene y del nuestro a Él. De la virtud que nos permite actuar sobrenaturalmente. Del sacrificio que nos libera de las esclavitudes humanas. Del amor a la Virgen Madre que vela por sus hijos.


Invocación mariana.

María: Tú eres nuestra Madre espiritual porque eres la Madre de Cristo y modelo de vida sobrenatural porque eres la llena de gracia. Enséñanos a vivir como hermanos de tu Hijo cultivando la vida sobrenatural que nos santifica y nos salva.

            




 


      Elaborado por Fr. Carlos Lledó López, O.P.