Domingo 9º del Tiempo Ordinario

- CICLO C -

Autor: Fr. Carlos Lledó López O.P.

 

 

     MEDITACIONES PARA EL AÑO LITÚRGICO

Guía didáctica apropiada para
Sacerdotes, Religiosos y Catequistas.

 


 

NOVENO DOMINGO – CICLO C
                 
 

         El Rosario es una oración de carácter universal. Está al alcance de todos. La meditación de la vida de Cristo es también de carácter universal porque Cristo es el Salvador. El Rosario es “el Evangelio abreviado” destinado a ser conocido en todo el mundo.

 

PRIMERA LECTURA. 1º Re. 8, 41-43.

Dimensión universal de la oración.

         El rey Salomón, después de la dedicación del templo, ora al Señor diciendo: “los extranjeros oirán hablar de tu nombre famoso, de tu mano poderosa, de tu brazo extendido” cuando vengan para rezar en el templo. Y el Señor los escuchará.

         Salomón, especialmente inspirado, dilata universalmente el sentido de la oración. Todos los hombres pueden dirigirse a Dios con la oración. Salomón forma parte de una corriente universalista que culminará en el Nuevo Testamento.

Jesús responde a la oración del centurión –gentil- curando al criado y dice: “Vendrán mucho de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos” (Cf. Mt. 8, 5-14) La Iglesia recibirá el mandato de ir al mundo entero y predicar el Evangelio a todos, sin excepción (Cf. Mc. 16, 15).
 


 

La oración con Cristo, por Él y en Él se realizará en cualquier parte del mundo, no sólo en el monte y en el templo de Jerusalén, como Él mismo afirma (cf. Jo. 4, 21-24)

Invocación mariana.

         Virgen orante que intercede por todos los hombres y pide a todos –justos y pecadores-  que oren, especialmente con el Rosario, enséñanos a ser orantes con un corazón universal. Oremos en “espíritu y en verdad”  Necesitamos orar. Sin oración, nos asfixiamos.

 

SEGUNDA LECTURA. Gal, 1, 1-2. 6,10

Universalidad del Evangelio.

         La predicación del Evangelio es universal. Está destinada a todos, judíos y gentiles. El verdadero Evangelio es el de Cristo. Es el que San Pablo predica como Apóstol nombrado por el mismo Señor.

         Los judíos sienten envidia de los convertidos al Evangelio y lanzan una campaña de oposición que presentan como evangelio. San Pablo reacciona diciendo que se trata de un evangelio falso: “si alguien os predica un evangelio distinto de que es hemos predicado (el de Cristo)  -seamos nosotros mismos o un ángel del cielo- ¡sea maldito!”

         También nosotros podemos ser tentados por un evangelio falso, el del mundo con sus atracciones y falsas novedades. No existe más evangelio que el de Cristo.

Invocación mariana.

         Virgen fiel a la Palabra de Dios desde la Anunciación hasta la Cruz, enséñanos cómo ser fieles al Evangelio de Cristo conformando nuestra vida al mismo con todas sus consecuencias. Que sepamos rechazar los falsos evangelios.

 

TERCERA LECTURA. Lc. 7, 1-10.

Universalidad de la salvación.

         Jesús destaca la fe y la humildad del centurión que es gentil. Este tiene a un criado “enfermo, a punto de morir” Ha oído hablar de Jesús y desea pedirle que sane a su criado. Pero no se siente digno de acudir a Él, ni de que venga a su casa: no soy digno de que entres en mi casa. Di una palabra y mi criado quedará sano. Y Jesús curó al criado.

         El centurión es gentil, así como los criados y los enviados. Pero Jesús no excluye a nadie de la salvación. Aún más: “Jesús se admiró de él (el centurión) y, volviéndose a la gente que lo seguía, dijo: Os digo que ni en Israel he encontrado tanta fe”.  

        




       

 
 


      Elaborado por Fr. Carlos Lledó López, O.P.