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Sobre el rezo del santo Rosario


INTRODUCCIÓN

Os ofrecemos en esta página una serie de recomendaciones, orientaciones, informaciones, pautas y relatos que os ayudarán a mejorar el MODO DE REZAR EL ROSARIO, así como haceros saber el IMPRESIONANTE TESORO ESPIRITUAL que produce como fruto esta bella oración mariana cuando se reza bien.


ORACIÓN A LA VIRGEN MARÍA: " Virgen y Madre del Santo Rosario, a tus pies depositamos las necesidades y súplicas que tantos hijos tuyos nos encomiendan. Ruega al buen Jesús por todos los que confian en tu bondadosa y poderosa mediación. Gracias ".

El Rosario: Cómo rezarlo bien y qué beneficios reporta

 

EL ROSARIO, ORACIÓN CONTEMPLATIVA


No basta aprender una oración, hay que aprender a orar

Cuando se habla del Rosario, muchas veces la atención se centra en la mecánica del rezo del Rosario. Es fácil encontrar buenas explicaciones de cómo se reza el Rosario (por ejemplo en este devocionario y en la página de la Virgen Peregrina de la Familia). Por ello, como he dicho en otro momento, en este blog quisiera fijarme más en la pedagogía de la oración cristiana que en los rezos, y más en las actitudes que en los contenidos.

“La oración es una actitud interior, antes que una serie de prácticas y fórmulas, un modo de estar frente a Dios, antes que de realizar actos de culto o pronunciar palabras.” (Benedicto XVI, 11 de mayo de 2011)

Un buen orante, al rezar el Rosario, no repite Avemarías como un loro, de forma mecánica.

Un buen orante, al rezar el Rosario, contempla a Cristo con la mirada de María.

Así se entiende mejor el valor de la oración vocal. El Rosario es una oración mariana centrada en Cristo. En el Rosario, mientras se honra a la Virgen María con el paso de las Avemarías, se contemplan en la mente y en el corazón los grandes momentos y misterios de la vida de Jesús.

La pregunta principal es: ¿cómo se contemplan? Y la respuesta debe ser: como María. Se trata de aprender de María a contemplar la belleza del rostro de Cristo. Nos ayuda La Pietà de Miguel Angel: es toda una lección de oración. Allí queda plasmado cómo la Virgen María meditaba la Palabra en su corazón. En su mirada y en toda su postura interior y exterior se ve cómo toma conciencia y cómo profundiza las palabras, los hechos y los misterios de la vida de Su Hijo Jesucristo.

Al iniciar el Rosario debemos detenernos un momento y pensar en lo que vamos a hacer. Debemos actuarnos y en vez de “poner el disco” para que comience su monótono repetir de Avemarías, hemos de suplicar a Dios que nos conceda la gracia de asimilar el modo de ver y de ser de la Virgen María y tratar de apropiar sus actitudes evangélicas en su relación con Cristo. “Así la Madre del Señor ejerce una influencia especial en el modo de orar de los fieles.” (Juan Pablo II, 3 de enero de 1996)

Es necesario hacerlo cada vez que se reza el Rosario. De lo contrario es fácil que no resulte bien y venga el desaliento.

Plegaria maravillosa

Si nos metemos en el corazón de la Virgen María y el Espíritu Santo nos concede la gracia de sentir como Ella, conocer como Ella, amar a Cristo como Ella, el Rosario se puede convertir, también para nosotros, en una plegaria maravillosa.
Juan Pablo II, pocos días después de su elección al pontificado, dijo que el Rosario era su oración preferida y nos explicó cómo había que rezarlo:

“El Rosario es mi oración predilecta. ¡Plegaria maravillosa! Maravillosa en su sencillez y en su profundidad. En esta plegaria repetimos muchas veces las palabras que la Virgen María oyó del Arcángel y de su prima Isabel. Palabras a las que se asocia la Iglesia entera. (…) Con el trasfondo de las Avemarías pasan ante los ojos del alma los episodios principales de la vida de Jesucristo. El Rosario en su conjunto consta de misterios gozosos, dolorosos y gloriosos y nos ponen en comunión vital con Jesucristo a través ?se puede decir? del Corazón de su Madre. Al mismo tiempo nuestro corazón puede incluir en estas decenas del Rosario todos los hechos que entraman la vida del individuo, la familia, la nación, la Iglesia y la humanidad. Experiencias personales o del prójimo, sobre todo de las personas más cercanas o que llevan más en el corazón. De este modo la sencilla plegaria del Rosario sintoniza con el ritmo de la vida humana”. (Angelus, Juan Pablo II, 29 de octubre de 1978)

Las palabras clave aquí son: comunión vital con Jesucristo a través del Corazón de su Madre.

El Rosario: una oración marcadamente contemplativa

María es para nosotros un modelo de oración contemplativa (puedes releer: "Un ejercicio de contemplación: la oración de María de la A a la Z"). Ella guardaba y meditaba en su corazón todo lo que vivía junto a Jesús. (cf. Lc 2, 19 y 51 b).

«Sin contemplación, el Rosario es un cuerpo sin alma y su rezo corre el peligro de convertirse en mecánica repetición de fórmulas y de contradecir la advertencia de Jesús: "Cuando oréis, no seáis charlatanes como los paganos, que creen ser escuchados en virtud de su locuacidad" (Mt6, 7). Por su naturaleza el rezo del Rosario exige un ritmo tranquilo y un reflexivo remanso, que favorezca en quien ora la meditación de los misterios de la vida del Señor, vistos a través del corazón de Aquella que estuvo más cerca del Señor, y que desvelen su insondable riqueza» (Rosarium Virginis Mariae, 12)

Entonces ¿cómo sé si rezo bien el Rosario?

Lo rezas bien si en el trasfondo de las cincuenta Avemarías contemplas a Cristo con la mirada de María, Madre de Dios y Madre nuestra.
María, por su parte, te estará viendo a ti y su mirada te llenará de una profunda confianza.

Cuando veo la imagen de la Virgen de Guadalupe siento que María me mira, me toma en sus brazos y me repite como a Juan Diego: “No te apene ni te inquiete cosa alguna, ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás por ventura en mi regazo? Nada has de temer.” (Nican Mopohua)

N.B. Lectura recomendada: Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae del Papa Juan Pablo II.

 

FUENTE: www.la-oracion.com/ - P. EVARISTO SADA L.C.


 

CONSEJOS PARA MEJORAR EL REZO: SIN PRISA Y CON DEVOCIÓN


LA PREPARACIÓN

Para recitar bien el Rosario, después de invocar al Espíritu Santo, ponte un momento en presencia de Dios y ofrece las decenas.

Antes de empezar cada decena, detente un momento, más o menos largo según el tiempo de que dispongas, a considerar el misterio que vas a contemplar en dicha decena. Y pide por ese misterio y por intercesión de la Santísima Virgen, una de las virtudes que más sobresalgan en él o que más necesites.

Pon atención particular en evitar los dos defectos más comunes que cometen quienes rezan el Rosario:

• El primero es el no formular ninguna intención antes de comenzarlo5 Abril, 2016no saben qué responder. Ten, pues, siempre ante la vista una gracia por pedir, una virtud que imitar o un pecado por evitar.

• El segundo defecto, en que se cae al rezar el Rosario, es no tener otra intención que la de acabarlo pronto. Procede este defecto de considerar el Rosario como algo oneroso y tremendamente pesado hasta haberlo terminado, sobre todo si te has obligado a rezarlo en conciencia o te lo han impuesto como penitencia y como a pesar tuyo.

Da tristeza ver cómo recita el Rosario la mayoría de las gentes: con precipitación increíble, comiéndose las palabras... No osarías felicitar así al último de los hombres...5 Abril, 2016entirán con ello muy honrados? Después de esto, ¿por qué asombrarte de que las plegarias más santas de la religión cristiana queden casi sin fruto alguno, y de que, después de rezar mil y diez mil Rosarios, no seas más santo?

LA DEVOCIÓN

“Si sois fieles en rezar devotamente el Rosario hasta la muerte, a pesar de la enormidad de vuestros pecados, creedme: recibiréis una corona de gloria que no se marchitará jamás. Aun cuando os halláseis al borde del abismo o tuviéreis ya un pie en el infierno; aunque hubiéreis vendido vuestra alma al diablo, aun cuando fuéreis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, CON TAL QUE –lo repito y notad las palabras y los términos de mi consejo– RECÉIS DEVOTAMENTE Y TODOS LOS DÍAS EL SANTO ROSARIO HASTA LA MUERTE.”

 

 

FUENTE: "EL SECRETO ADMIRABLE DEL SANTÍSIMO ROSARIO" - San Luis María Grignion de Montfort



 

UNA HISTORIA PARA ILUSTRARNOS

 

Había una señora muy humilde, que vendía verduras en una vecindad. Cierto día, la tía Mary, así era conocida por toda la vecindad, fue a vender sus verduras en la casa de un señor y allí perdió su rosario.
Después de algunos días, la tía Mary volvió a esa casa, y este señor cuando la vio, enseguida buscó el Rosario encontrado, y burlándose le dijo así:

- Usted ha perdido a su Dios
- Ella respondió: ¿Yo? ¿Perder a mi Dios? ¡Nunca!
Entonces él sacó el rosario y le dijo:
- ¿No es este su Dios?
- A lo que ella contesto: Gracias a Dios, el Señor me ha regresado mi rosario. Muchas gracias.
- ¿Por qué no cambia señora, este cordón con cuentas, por la Biblia?; preguntó él.

Y ella humildemente respondió:
- Porque yo no sé leer, señor, y con el Rosario, yo medito toda la palabra de Dios y la guardo en mi corazón.
- ¿Medita la palabra de Dios? ¿Cómo es eso? ¿Podría decirme cómo es eso?
- ¡Claro que sí!: respondió la tía Mary; y tomando el rosario le dijo:
- Cuando yo tomo la Cruz, recuerdo que el hijo de Dios derramó Su Sangre en la Cruz, para Salvar a la humanidad.

Esta primera cuenta gorda me recuerda que hay un solo Dios omnipotente. Estas tres cuentas pequeñas me recuerdan las tres personas de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Esta cuenta gorda me recuerda la oración que Jesús mismo nos enseñó, que es el Padre Nuestro. El rosario tiene cinco misterios, que me recuerdan a las cinco llagas de Nuestro Señor Jesucristo, cuando cargó la Cruz. Y cada misterio tiene diez Ave Marías, que me recuerdan los diez mandamientos que Dios mismo escribió en las Tablas de Moisés.

El Rosario de Nuestra Señora tiene veinte Misterios, que son: cinco Gozosos, cinco Dolorosos, cinco Luminosos y cinco Gloriosos. Por la mañana, cuando me levanto para iniciar mi lucha llevando mi cruz del día, yo rezo los Misterios Gozosos, que me recuerdan el humilde hogar de MARÍA en NAZARET.

Al medio día, en mi cansancio y fatiga del trabajo, yo rezo los Misterios Dolorosos, que me recuerdan el duro camino que recorrió Jesucristo para llegar al Calvario.

Cuando llega el final del día, con las luchas que a veces perdemos, por haber olvidado que Dios está conmigo y que con Él todo lo puedo, yo rezo los Misterios Gloriosos, que me recuerdan que Jesús le ganó a la muerte para darnos la Salvación a toda la humanidad.
Y finalmente cuando me voy a dormir con la gracia de Dios, le doy gracias a ese mismo Dios que siempre es nuestra luz, que está pendiente de todos, así como invitándonos a ir a Él y esperando por nosotros con mucho amor, con el rezo de los Misterios Luminosos.
Y ahora, dígame: ¿Por qué me dice que perdí a mi Dios?

Él… después de escuchar todo esto, le dijo con lágrimas en los ojos a la humilde señora:
- Yo....., NO SABÍA que ese Rosario era un instrumento para meditar las grandezas de Dios. A mí me habían hecho creer que era un ídolo, y que ustedes los católicos lo adoraban; y por ello, ustedes eran unos idólatras.
Perdón por hablarle y juzgarle, sin haber averiguado primero. Por amor a Dios, enséñeme tía Mary… a rezar el Rosario.



RELATO ANÓNIMO

 




Los Santos nos hablan del Rosario

"El Santo Rosario es el remedio más conveniente y eficaz
para obtener la ayuda materna de la Virgen."
(Pío XII, Papa)


"Os dejo como mi testamento el rezo del Santo Rosario todos los días."
(San José de Calasanz)


"En el Rosario he hallado los atractivos más dulces, más suaves,
más eficaces y más poderosos para unirme con Dios."
(Santa Teresa de Jesús)


"El Rosario es una espada llameante y una armadura impenetrable que nos pondrán a cubierto de los más temibles asaltos del mundo, del demonio y de la carne, y nos harán vencedores de todos los enemigos."
(Beato Alain de la Roche)


"Jamás será tenido por buen cristiano quién no reza el Rosario."
(San Antonio Mª Claret)

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Fecha de Actualización:
5 Abril, 2016

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